
En el ambiente hay una gran cantidad de microorganismos y elementos tóxicos que logran penetrar en nuestro organismo. Si esto sucede y encuentran las condiciones favorables para reproducirse, nos atacan desencadenando así enfermedades infecciosas. Los microbios pueden colonizar cualquier parte de nuestro cuerpo. Si ante estas infecciones nuestras defensas no pueden controlarlas y eliminarlas, entonces surgen las enfermedades. Algunos de los microorganismos que las producen son los virus, las bacterias y los hongos.
Desgraciadamente nuestro sistema inmunológico no siempre funciona adecuadamente, sobre todo si existe una pobre nutrición, o si se está bajo estrés físico y emocional, si se consume mucho alcohol, se fuma mucho o se hace poco ejercicio y deporte. Algunos síntomas comunes de un sistema inmunológico débil incluyen, fatiga,alergias frecuentes, infecciones recurrentes (como por ejemplo gripe, resfriados continuados, herpes),dolor articular y muscular y problemas en la piel.
Un sistema inmunológico en desequilibrio puede sobreactuar o actuar débilmente y por tanto ser incapaz de rechazar una infección o una enfermedad degenerativa. Un sistema inmunológico sobreactivo puede de hecho empezar atacando tejidos de nuestro propio organismo llegando a producir enfermedades autoinmunes como el lupus, asma, algunos tipos de alergias o artritis reumatoide
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