Estos componentes poseen funciones concretas y específicas, que son irremplazables. Por eso, si se produce un trastorno en sus niveles (hipo o hipervitaminosis) o existe una ausencia de las mismas (avitaminosis) el organismo no trabaja bien y se producen alteraciones.
La mayoría de las vitaminas actúan como cofactores o co-enzimas de reacciones químicas. Es decir, son elementos imprescindibles para que esa metamorfosis, minúscula pero constante, tenga lugar en nuestros órganos.
Sin vitaminas no se puede conseguir energía a partir de los alimentos o no trabaja bien el sistema defensivo frente a infecciones o las conexiones neuronales de nuestro sistema nervioso se ven alteradas.
Concurren diferentes períodos en la vida como la infancia, el embarazo o la lactancia, donde nuestro cuerpo solicita un aumento de estas vitaminas, este suplemento deberá ser prescrito por un médico, ya que como decíamos, el abuso también puede ser nocivo para la salud.
El consumo de sustancias dañinas como alcohol, tabaco o diferentes drogas pueden incrementar el gasto vitamínico, lo que conviene tener en cuenta a la hora de elaborar la dieta diaria.
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