Por ejemplo, este mismo año un estudio español ha demostrado con nuevas pruebas cómo la alteración en la flora intestinal se relaciona directamente con el desarrollo de la esclerosis múltiple. Para ello, han utilizado dos biomarcadores indicadores de cambios en la microbiota, que han servido para trazar el proceso en el que la alteración en la barrera intestinal desencadena el proceso inflamatorio que afectará al sistema nervioso y provocará el daño neurológico. (1)
Hace menos de un mes se ha descubierto la conexión entre la flora intestinal desequilibrada y la diabetes gestacional, y también es muy reciente un estudio que vincula una buena, variada y equilibrada flora intestinal con una mayor longevidad. (2) (3)
Existen floras bacterianas en el intestino delgado, en el estómago, en la boca… La del colon se calcula que comprende aproximadamente 100 billones de microorganismos (bacterias, arqueas, levaduras, hongos y virus). Eso supone aproximadamente 10 veces más que el número de nuestras células.
Todas las bacterias alojadas en el cuerpo pesan nada menos que cerca de dos kilos (por tener un elemento de comparación, recuerde que el cerebro sólo pesa un kilo y medio).
Pueden identificarse varios miles de especies de bacterias en este mundo interior, cuya importancia se subestimaron durante mucho tiempo.
Se calcula que una flora intestinal en estado óptimo debe contener un 85% de bacterias buenas y un 15% de bacterias malas.
Nuestra flora intestinal es un capital inestimable que debemos cuidar a toda costa. Debemos nutrirla con alimentos escogidos y volver a sembrarla cada cierto tiempo con probióticos.
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