
Un drenante no sólo debe llevar diuréticos, que en éste caso incluye a la cola de caballo, uno de los mejores, sino que debe acompañarse también de drenantes hepáticos como el boldo y la alcachofa, depurativos sanguíneos como la Zarzaparrilla, sudoríficos como la ortiga, reductores de gases como el anís y un estimulador del metabolismo como el fucus.
No obstante, éste ingrediente que es muy eficaz, no es conveniente usarlo por aquellas personas que padezcan hipertensión, ni que estén tomando tirosina por prescripción médica debido al yodo que contiene. En éstos casos debemos recurrir a otros drenantes que no lo contengan.
Hay dos maneras de tomarlo, echando 6 cucharadas soperas en un litro y medio de agua e ir tomándolo durante el día, para aquellas personas que normalmente no ingieran mucho líquido diariamente o tomar 3 cucharadas soperas en un vaso grande de agua en ayunas y otro antes de cenar, para los que ingieran normalmente de litro y medio a dos litros diarios y funciona fantásticamente desde la primera toma.

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